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Contra los radicales

May 02 Escrito por 

Artículo de opinión de Ignacio Casillas, Politólogo y Secretario de Coordinación Institucional del PSOE de Motilla del Palancar.

     El significado del significante “radical” es discutido constantemente en el debate público y más concretamente, en el político. Cuando una persona llama “radical” a otra normalmente atribuimos a ese adjetivo una intención negativa, que busca situar los argumentos del adversario fuera de lo aceptable. Al mismo tiempo, la frontera entre lo permisible y lo que no lo es también genera una discusión interesante. Digo todo esto porque aunque para algunos el término se refiera a “aquel que va a la raíz de los problemas” yo lo utilizaré en consonancia con la tercera definición que podemos encontrar en la RAE. Es decir, radical sería aquel que “tiene una actitud y unas ideas extremistas y poco flexibles, especialmente en política”. 
 
    Siendo consciente de las limitaciones y de la polémica que genera el uso de esta palabra creo que 
se puede ajustar perfectamente al comportamiento que refleja el Partido Popular de Motilla del Palancar desde hace demasiado tiempo. Tengo una cierta tendencia a intentar leer y escuchar (y sobre todo comprender) a quien no opina como yo y eso inevitablemente me conduce a los artículos
de opinión y a las declaraciones en radio que lleva a cabo constantemente esta formación política en nuestra localidad.  Mientras escribo este artículo sigo sin estar muy convencido de que algunos de éstos escritos merezcan una respuesta y que tal vez sería mejor (para el propio PP) que en muchas ocasiones el único efecto que tuvieran sus gritos y sus insultos fuera el eco de la indeferencia. Tal vez así, sólos, frente a los insultos que nadie lee, que nadie escucha, serían capaces de entender que el radicalismo que caracteriza a su práctica política no sólo no tiene ningún rédito electoral, sino que además les sitúa en un lugar oscuro, sombrío y solitario por el que ya no se animan a pasar ni siquiera sus votantes tradicionales. 
 
  El último artículo de opinión que ha publicado este partido en Cadena Ser Motilla es un ejemplo perfecto de una “actitud e ideas extremistas poco flexibles, especialmente en política”. Además, contiene algunas contradicciones que leídas desde el cariño pueden provocar hasta cierto humor. Es llamativo que mientras se afirma que las 100 medidas que firmaron PSOE e IU en su acuerdo de gobierno son un “brindis al sol” y que “nadie conoce ni nadie ha visto una” éste equipo de Gobierno ha copiado más del 90% de el programa del Partido Popular. Si ésto fuera cierto, no se entenderían las críticas. ¿A qué partido no le gusta que su adversario político lleve a cabo su programa electoral dándole la razón en su planteamiento político? El problema, es que esto no tiene ningún sentido. Por muy extraño que parezca (o no) PP, PSOE e IU compartían algunas medidas en su programa electoral y decir que “no se ha cumplido ni una” es algo tan sencillamente desmontable como hablar de la apertura del Centro Joven, que sí que aparecía en ese acuerdo. El Partido Popular podría haber dicho que no se han cumplido algunas medidas o que no se han cumplido suficientes medidas. Pero no. Dice que no se ha cumplido ninguna medida y comete un exceso permisible en un hooligan de un equipo de fútbol pero no en unas siglas de las que forman parte varios responsables políticos a los que se les presupone un mínimo de seriedad y respeto hacia las instituciones. 
 
    Otro de los elementos que podemos apreciar en este texto es un constante desprecio hacia el acuerdo político al que califican como un “acuerdo de perdedores”, un “matrimonio de conveniencia” o un “pacto que se limitaba a repartir áreas de poder y sueldos”. Lo primero que hay que decir es que éste tipo de acuerdos son posibles gracias a una legislación que ha mantenido (y muchas veces defendido) el propio Partido Popular en muchas ocasiones. Lo segundo que hay que señalar es que los españoles han reflejado en prácticamente todos los estudios demoscópicos que se han hecho hasta la fecha una preferencia por los pactos entre distintos partidos políticos en vez de por las mayorías absolutas o por el gobierno de “la lista más votada” (ésto además es una tendencia que cada vez aumentará más porque es precisamente la gente más joven la que mejor ve este tipo de acuerdos). 
 
 
   Es complicado encontrar argumentos sólidos, de peso, de alternativas en al gestión pública en un artículo titulado “ Cuando la izquierda rancia y rencorosa entra en las instituciones; la democracia, la transparencia y hasta los funcionarios salen por la puerta”. Por suerte, la democracia es algo más sólido y hermoso como para depender del color político de quien gobierna un Ayuntamiento en una localidad de alrededor de 6000 habitantes. Creo que éste pueblo y en especial los votantes del Partido Popular merecen una oposición moderada, que no niegue la condición de demócratas a los demás, que comprenda y actúe en un marco en el que quepamos todos. 
 
   Hablaba Juan José Millás hace algunos días en el diario “El País” de las personas cuyo único objetivo en la vida era llevar la razón y que sentía por ellas una terrible ternura, porque le recordaban épocas en las que él también necesitaba llevar la razón a toda costa. Desde entonces (dice él) siempre que descubre a alguien así  le dan ganas de abrazarlo y de decirle que no pasa nada por llevarla. Con ésta ternura quiero terminar este artículo a modo de respuesta para aquellos que no necesitan inventarse ninguna extraña hipérbole o deformación de la realidad para cuestionar la obra política del gobierno actual. ¡Claro que han cometido errores! (algunos de ellos, reconocidos en los medios). No pasa nada tampoco por reconocer que se han hecho algunas cosas bien. Creo que es algo positivo....para todos. Si lo que el autor(o autora) de este artículo de opinión necesita es un abrazo puede contar conmigo. Todos podemos tener un mal día.... aunque me preocupan quienes puedan sentirse así toda una legislatura. 
Etiquetado como Motilla del Palancar   
Publicado en Opinión

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