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Solidadridad con las víctimas y condena de las agresiones fascistas en Cuenca

Dic 22 Escrito por 

Artículo de opinión de José Félix Martínez, activista por la memoria histórica. 

En primer lugar quiero mostrar mi más absoluto rechazo a las agresiones fascistas sucedidas en los últimos días en Cuenca, y mostrar mi apoyo a las víctimas.

 

El pasado día 18 de diciembre, varias personas relacionadas con las Juventudes Comunistas de Cuenca, fueron increpadas por un neonazi, una de ellas fue al día siguiente amenazada y agredida por el mismo neonazi. Esto, no es un caso aislado. Desde hace ya unos meses vemos como por todo el estado español se vienen sucediendo agresiones de este tipo contra manifestantes o gente que simplemente pasea por la calle, y son agredidas por el mero hecho de tener una ideología distinta, a veces incluso solo porque la estética de la víctima, pudiera hacerla sospechosa de esa ideología.

 

Nuestra provincia, no está libre de esa lacra (que algunos quieren blanquear), no hay nada más que ver nuestras calles. Sin irnos muy lejos, nuestro pueblo, Motilla del Palancar está lleno de simbología fascista, aún siguen algunos restos de ella en placas de calles a supuestos “mártires” del bando fascista como FERNANDO PASTOR, al que aún se le rinde homenaje en una de las calles de nuestro municipio. Durante varios años un grupo de personas catalogamos esa simbología y llevamos una propuesta a los partidos políticos, también  a nuestro ayuntamiento para que la retirara. Nadie nos hizo ni caso al principio. Luego la incluyeron en sus programas, y más tarde, sin contar con nosotras, como es habitual en las decisiones de este ayuntamiento tan “participativo”, las llevaron a pleno y aprobaron su retirada (operación chapucera de chapa y pintura). Ni contaron con nosotras, ni con los vecinos de esas calles claro está. Tampoco hicieron caso a algunas de las demandas de esa petición, que consistía en que esa retirada se hiciera de forma participativa (¡si claro, y que más!), a través de un proceso político y no una operación más típica de la cuadrilla de obras y servicio, y por supuesto, y esto es lo más importante, que se hiciera con pedagogía: ¡de aquellos polvos estos lodos! ¿Por qué es esto último tan importante? Pues no hay más que ver nuestras calles, llenas de pintadas a FALANGE, símbolos nazis, pegatinas racistas…. Cualquiera que se dé una vuelta por nuestro municipio, puede comprobar como el fascismo está campando a sus anchas y, no hay más que esperar para que lo que ha pasado en Cuenca, suceda en Motilla. Esto, posiblemente, si se hubiera intentado hacer pedagogía con la retirada de la simbología fascista, y no se hubiera hecho esa retirada deprisa y corriendo para salir al paso de lo sucedido con la vaquilla (¿o alguien duda ya de cuales fueron los motivos del sorprendente punto que se sacaron de la chistera los alcaldes de un día para otro?) hubiera servido para concienciar de este problema, pero a nuestros políticos, les interesaba más salir del atolladero con alguna medida que contentara al electorado que se veía, claramente molesto por aquellos días.

 

Toda esa nueva simbología que está repartida por nuestro municipio, está denunciada en nuestro Ayuntamiento desde este verano mediante una instancia general (de las que guardan en los cajones), pero dicen los alcaldes, que tienen prioridades para ello.... Aquí también sabemos cuáles son las prioridades: si es una pintada que alude a cuestiones de protesta contra el trato a los trabajadores en nuestro ayuntamiento, se borran ipso facto: si son de cualquier otro tipo, no pasa nada, aunque sea dentro del mismo Ayuntamiento. Si tuvieran la misma ligereza para borrar las pintadas neonazis que las que son de mera protesta, seguramente, más adelante no tendríamos que lamentar que en Motilla del Palancar, más tarde (espero) que temprano, tengamos alguna víctima de algún descerebrado como el de Cuenca. Por ello, ya aprovechando estas líneas, pero también se lo volveré a recordar por escrito (pese a que no contestan nada más que cuando les conviene) les vuelvo a pedir que retiren todas esas pintadas de nuestras calles cuanto antes.

 

Para mí, y esto lo tengo que decir, supone un acto de contradicciones internas, ya que las personas que forman esta organización, en varias ocasiones han mirado para otro lado cuando se les pedía solidaridad o un mínimo de implicación por temas como las mociones que su partido bloqueaba en Motilla con motivo de las marchas 7-N contra las violencias machistas, donde alguna de las personas que militan en las juventudes nos reconocían que su partido bloqueaba esas mociones por motivos personales contra mi persona. También han mirado para otro lado con el tema de los toros, o con la represión a las trabajadoras de la guardería (a las que les hacían un homenaje en Cuenca por ello) o, y ahí es donde a mí me hace cuestionarme mi apoyo, con el despido improcedente (reconocida la improcedencia por el mismo Ayuntamiento) contra mi persona, pues se les pidió ayuda, y no la dieron.

 

Sinceramente, he llegado a pensar que debía hacer como ellas, y mirar para otro lado. Pero no: yo no miro para otro lado. Condeno esas agresiones, y muestro mi total apoyo a las víctimas.

Etiquetado como Motilla del Palancar   
Publicado en Opinión

Entrevistas Radio 90

 

 
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